que se esconden a la vuelta de la montaña.
Ya no sé si soy yo la que tiene una mosca en el zapato
o es la mosca que tiene mi zapato a sus pies.
Quizá estoy más afirmada de lo que mi cuerpo parece estar
y de lo que mi mente cree estarlo.
Hoy cerraré los ojos con más profundidad
y esta vez no estaré loca.
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