sí, escribiste en ese lugar donde las olas se recogen, allí donde los niños forman sus castillos; donde las palas rojas y verdes de cuatro dientes se hunden entre los restos de los caparazones de cientos de años de crustáceos... borradas las huellas, las hormigas corren tras ellas y el corazón de un gato late en secreto al ritmo en que los pies de la gata de sus sueños se balancean le duele tanto el camino tanto tanto que lo rasguña intentando trazar una línea que antes no estaba que jamás estuvo que no se encontraba siquiera en el porvenir
qué será de los dedos que mascullan mensajes en los trenes subterráneos o bajo las frazadas de la cama qué será de los ojos que recorren las puntadas de una aguja traída desde el lejano Egipto o que se entornan como pelotas de ping pong ante el nudo de los tirabuzones o la acuarela en el espejo dedos que mascullan ojos que recorren puntadas la la/ la ra/ la la todo lo que diga se transformará en una gota de helado que se desliza por un barquillo
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sí,
escribiste en ese lugar donde las olas se recogen, allí donde los niños forman sus castillos;
donde las palas rojas y verdes de cuatro dientes se hunden entre los restos de los caparazones de cientos de años de crustáceos...
borradas las huellas, las hormigas corren tras ellas y el corazón de un gato late en secreto al ritmo en que los pies de la gata de sus sueños se balancean
le duele tanto el camino
tanto
tanto
que lo rasguña intentando trazar una línea que antes no estaba
que jamás estuvo
que no se encontraba siquiera en el porvenir
qué será de los dedos que mascullan mensajes en los trenes subterráneos o bajo las frazadas de la cama
qué será de los ojos que recorren las puntadas de una aguja traída desde el lejano Egipto
o que se entornan como pelotas de ping pong ante el nudo de los tirabuzones o la acuarela en el espejo
dedos que mascullan
ojos que recorren puntadas
la la/ la ra/ la la
todo lo que diga se transformará
en una gota de helado que se desliza por un barquillo
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