De vez en cuando un país que me quiere exponer a altas temperaturas Una uña que ruega su libertad y su fin Desvanecer con los con los ácaros y remover tenedores imposibles Nos encontramos aquí allá mañana ayer.
Exagerado y poco oportuno mi mensaje, aunque las razones que la motivaron siguen siendo válidas a mi juicio. Es que es la decepción generalizada.
Siempre me he preocupado por las personas, o al menos eso intento hacer. Independiente de cualquier factor que esté relacionado con mi situación hacia ti, yo realmente he valorado tu persona. Que cuando tengo un drama complicado yo naturalmente recurro a las personas que estimo, y que a la vez creo en una reciprocidad. La vez que sospeché de que estabas mal, en un momento me puse nervioso y -extrañamente, no sé por qué- recé a mi manera para que, fuese lo que fuese, sea algo casi insignificante y totalmente indeterminante. Luego que ante la necesidad de dialogar se presente una actitud algo indignante, uno claramente se marchita. Pero ya no. La gente idealista es violada con frecuencia por la realidad, es un riesgo aceptado pero no muy bienvenido. Todos estos hechos y acontecimientos que se van desgajando no hacen más que aclarar los puntos a recurrir, es decir, uno sabe realmente quién es tu gente, quiénes te estiman, quiénes te quieren, y por sobre todo, quiénes están dispuestos a la entrega. Concluyo que fui un huevón en varios aspectos, tanto en mis acciones como en mis creencias, como también concluyo que no me arrepiento de algunas cosas iniciales. No tiene sentido. Bienvenidos sean los que estén dispuestos, lo que es yo, me iré con más cuidado (o con más desconfianza). La decepción ya fue, y a partir de ésta salió cuanta insolencia además, injustificada e incierta pero bien causada. Ya no voy a molestar, en ningún sentido, así que no te preocupes.
1 comentario:
Exagerado y poco oportuno mi mensaje, aunque las razones que la motivaron siguen siendo válidas a mi juicio. Es que es la decepción generalizada.
Siempre me he preocupado por las personas, o al menos eso intento hacer. Independiente de cualquier factor que esté relacionado con mi situación hacia ti, yo realmente he valorado tu persona. Que cuando tengo un drama complicado yo naturalmente recurro a las personas que estimo, y que a la vez creo en una reciprocidad. La vez que sospeché de que estabas mal, en un momento me puse nervioso y -extrañamente, no sé por qué- recé a mi manera para que, fuese lo que fuese, sea algo casi insignificante y totalmente indeterminante. Luego que ante la necesidad de dialogar se presente una actitud algo indignante, uno claramente se marchita. Pero ya no. La gente idealista es violada con frecuencia por la realidad, es un riesgo aceptado pero no muy bienvenido. Todos estos hechos y acontecimientos que se van desgajando no hacen más que aclarar los puntos a recurrir, es decir, uno sabe realmente quién es tu gente, quiénes te estiman, quiénes te quieren, y por sobre todo, quiénes están dispuestos a la entrega. Concluyo que fui un huevón en varios aspectos, tanto en mis acciones como en mis creencias, como también concluyo que no me arrepiento de algunas cosas iniciales. No tiene sentido. Bienvenidos sean los que estén dispuestos, lo que es yo, me iré con más cuidado (o con más desconfianza). La decepción ya fue, y a partir de ésta salió cuanta insolencia además, injustificada e incierta pero bien causada. Ya no voy a molestar, en ningún sentido, así que no te preocupes.
Publicar un comentario